Los hongos microscópicos han formado parte de nuestra existencia, desde mucho antes que existiera el hombre, y desde nuestra aparición hemos tenido un enfrentamiento diario.
El moho nos ha ayudado a producir nuevos alimentos y a descomponer la materia para convertirla en nuevas formas de materia reutilizable, pero ya no nos son tan útiles cuando los vemos aparecer por paredes, garajes, sótanos y en general en nuestro hogar o puesto de trabajo.
Compartir el día a día, en ocasiones durante años, con los hongos, van a afectar rápidamente a su salud y a la durabilidad de su vivienda. Con su presencia se ha comprobado que aumentan las posibilidades de afectar a la salud de las personas que viven o trabajan en ese espacio, sienten de forma generalizada una mayor propensión al dolor de cabeza, aumentan los problemas respiratorios, se incrementan el número de reacciones alérgicas y desaparecen en la mayoría de los casos, tras cambiar de ambiente.
El moho aparece principalmente por un exceso de agua, es decir, por humedades. Se situara tanto en el exterior de la pared, donde es claramente visible, como en el interior del material que lo acoge, crecerá dentro de él.
Este moho interno, es el que por mucho que pintemos una y otra vez la pared, provocará que en escasos días, veamos nuevamente su característico color, la solución no es exterior, es interior.
Solo mediante la ayuda de profesionales, podrá atacar el origen de la humedad de una forma garantizada, solucionando sus problemas de humedades por por capilaridad, por filtraciones, o por condensación.
No hay nada mejor para su familia, que vivir en un ambiente sano.









